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miércoles, 13 de octubre de 2010

HISTORIA SIN FIN

Las esperanzas de paz en Colombia recibieron varios golpes contundentes la semana pasada, por un lado el ELN le suspendió la vocería pública a Francisco Galán[1], luego de que este se reuniera con el Presidente Uribe y manifestara públicamente su renuncia a la lucha armada (no al ELN) y su compromiso en la búsqueda de la paz. De este hecho se pueden extraer dos ideas, la primera que ELN no concibe la renuncia a la violencia en el corto y mediano plazo y la otra es que los acercamientos con esta organización se verán dificultados ya que Galán ejerció su vocería primero desde la cárcel y luego desde la casa de paz, en ambos lugares podía reunirse con representantes de la sociedad civil y el gobierno, cosa que se le dificultará en extremo a quien lo reemplace en esta labor, ya que la ejercerá desde la clandestinidad. Igualmente las FARC-EP se manifestaron con respecto al proceso de liberación de secuestrados, suspendiendo toda liberación unilateral[2], condicionando próximas liberaciones al despeje de los Municipios de Pradera y Florida y a la liberación de sus militantes presos, incluyendo a Sonia y Simón Trinidad (extraditados a los Estados Unidos), es decir todo quedó igual que hace dos años.

Por el lado del gobierno la situación no es distinta, ya que el Comisionado de Paz manifestó que bajo este gobierno no se despejarán los Municipios antes citados y se continuará adelante con la idea de los “cercos humanitarios”. Lastimosamente si se tienen en cuenta los principios básicos de cualquier negociación, vemos que las partes enfrentadas en una guerra, llegan a un acuerdo solo cuando esta pierde su atractivo, es decir cuando las expectativas de ganancias a través de la negociación son mas fuertes que las expectativas de ganancia a través de la confrontación. Y estas expectativas están directamente relacionadas con la fuerza militar. Lo que se puede apreciar en Colombia es que ninguno de los actores armados se siente débil militarmente, por lo cual un acuerdo de paz en este periodo es casi ilusorio, de ahí que la violencia en Colombia siga siendo una historia sin fin.

P.S ¿Por qué el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (una organización multilateral) tuvo que rendir cuentas de su actuación frente al conflicto Colombo-ecuatoriano, al Comité de Asuntos Occidentales del Congreso de los Estados Unidos, el día 10 de abril?

Luis Fernando Trejos Rosero
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[1]http://www.patrialibre.org

[2]http://www.abpnoticias.com/index.php?option=com_content&task=view&id=166&Itemid=1

CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

El título de esta novela viene a la mente cuando se leen las declaraciones del Ministro de Defensa colombiano Juan Manuel Santos, al diario Francés, Le Fígaro: “(…) Colombia no renunciará nunca a las operaciones militares de salvamento de los rehenes de las FARC (…) El presidente Uribe, quiere que se localicen los grupos de la guerrilla que tienen a los secuestrados con el fin de rodearles, para poder negociar con ellos la liberación de los rehenes con la mediación de la Cruz Roja Internacional”.

Estas declaraciones dan cuenta de la nueva movida del presidente Uribe, en este ajedrez político en que se ha convertido el Acuerdo Humanitario. Lo triste es que de cada movimiento que hacen los contrincantes (FARC-Uribe), los únicos que son puestos en Jaque son los secuestrados. El ministro Santos parece desconocer la historia reciente de estos “salvamentos humanitarios”, en el año 2001 murió la ex ministra de cultura Consuelo Araujo Noguera en medio de una operación de rescate en la Sierra Nevada de Santa Marta; en el año 2003 murieron un ex ministro de defensa, un gobernador y 8 militares al intentar ser salvados por tropas del Ejército en el Departamento de Antioquia; en el año 2007 murieron 11 ex diputados del Valle del Cauca en extrañas circunstancias que al parecer involucraron un intento de rescate. Es de público conocimiento (menos para la administración Uribe) que la orden que tienen los mandos guerrilleros que tienen a los secuestrados, es asesinarlos al mínimo intento de rescate. Los políticos liberados recientemente así lo han manifestado. Es por esto que extraña o causa curiosidad escuchar el termino “cerco militar humanitario”, si de antemano se conoce lo que les sucederá a los secuestrados una vez sean “cercadas humanitariamente” las unidades guerrilleras que los tienen en su poder. De todas maneras el ministro ya excusó anticipadamente al gobierno por cualquier situación trágica que le suceda a los secuestrados, al entregar al diario antes citado un argumento fulminante, lleno del más puro altruismo y sentido patriótico: “Si sucediera lo peor, el mundo debe saber que los únicos responsables de ese drama son las FARC”.



Parafraseando a un Defensor de los Derechos Humanos: “Algo que tienen en común las FARC-EP y Álvaro Uribe, es su total desprecio por la vida de los secuestrados”.



Luis Fernando Trejos Rosero

¿ESTÁN DERROTADAS LAS FARC-EP?

Esta parece ser la pregunta que se hacen todos aquellos que siguen a través de los medios el desarrollo reciente del conflicto armado colombiano. Con respecto a los golpes militares recibidos por las FARC-EP durante el último semestre, cabe hacer las siguientes aclaraciones: El conflicto armado colombiano es de carácter político-militar y cualquier análisis que se realice del mismo, debe tener en cuenta ambas dimensiones. En este sentido cabe destacar que históricamente las FARC-EP han demostrado una gran capacidad de asimilación de golpes políticos y militares.

Las FARC-EP sobrevivieron al exterminio de la Unión Patriótica, Movimiento político nacido de una negociación con la entonces administración Betancourt (1984-88); a la caída de la Unión Soviética (referente ideológico y político); a la campaña de “Guerra integral”, lanzada por la administración Gaviria, en la que fue atacado el campamento central (Casa verde) del Secretariado y del Estado Mayor del Bloque Oriental de las FARC-EP, ubicado en el Municipio de la Uribe en el Departamento del Meta (Esta acción penetró el corazón militar de esta fuerza insurgente); a la muerte de Jacobo Arenas (Su máximo ideólogo); a su inclusión en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea. Dejo claro que no es mi intención afirmar o insinuar que sean indestructibles, solo trato de tener en cuenta su historia para no cometer el error de caer en un falso triunfalismo que a nadie sirve. El conflicto armado colombiano no se terminará con la muerte de 5 de los 40 comandantes que conforman el Estado mayor nacional de las FARC. Si bien en el escenario militar la situación para las FARC-EP es bastante compleja, en el plano político deshojan margaritas, en este momento interlocutan directamente con gobiernos europeos y Latinoamericanos, cosa que no hacían desde los fallidos diálogos del Caguán.

A pesar de que la situación actual del movimiento guerrillero colombiano no es la mejor, sería irresponsable afirmar de manera categórica que este se encuentra derrotado o en fase Terminal, el conflicto colombiano es irregular (baja intensidad) y cuenta con más de 40 años de historia, durante los cuales las causas que lo generaron (exclusión política y desigual distribución de la tierra) no han desaparecido.

Luis Fernando Trejos Rosero

COMENTARIOS SOBRE LA MUERTE DE RAUL REYES Y LA CRISIS DIPLOMATICA DESATADA ENTRE VENEZUELA, ECUADOR Y COLOMBIA

Con respecto a la muerte del comandante de las FARC-EP Raúl Reyes y la crisis internacional que genero la operación militar realizada por las fuerzas de seguridad colombianas en territorio ecuatoriano, cabe hacer las siguientes reflexiones:

La muerte de Raúl Reyes, no afectara el proceso de “Acuerdo Humanitario”. Se debe tener claro que el conflicto armado colombiano es de carácter político-militar, es decir que el conflicto gravita sobre estos dos ejes. Si tenemos en cuenta que las FARC-EP pasan por el peor momento militar de su historia reciente, se puede deducir que no cerraran la única ventana de interlocución política con la que cuentan en este momento, seguir adelante con la búsqueda del “Acuerdo humanitario”, es mantener contactos directos con gobiernos europeos y Latinoamericanos, lo que les permite oxigenarse políticamente y facilita la recomposición de su fuerza militar.

La muerte de Raúl Reyes, no cambiara las posiciones políticas de las FARC-EP. Si algo ha caracterizado a las FARC-EP, ha sido su firme cohesión interna, basada en una férrea disciplina militar e ideológica. Si se revisa detenidamente la historia de las organizaciones guerrilleras colombianas, las FARC-EP han sido la única que nunca ha sufrido una división o fraccionamiento interno, por lo cual es difícil hablar alegremente de tendencias o matices a su interior. Las características mas comunes de su dirigencia es haberse formado políticamente en el Partido Comunista o haber participado en luchas agrarias, es decir provenir de sectores campesinos. La designación de Joaquín Gómez como vocero, sustenta esta afirmación. Gómez estudio en la Universidad Patrice. Lumumba de la antigua Unión Soviética, fue miembro del Estado Mayor del Bloque Sur, y se dio a conocer mediaticamente por haber dirigido la toma de la base militar de “Las Delicias” en el Departamento del Caqueta y haber sido parte del equipo negociador de las FARC-EP en los fallidos diálogos del Caguán, durante la administración Pastrana.

La intervención de Venezuela en el conflicto colombo-ecuatoriano no debe extrañar a nadie. Si tenemos en cuenta la lógica de las alianzas, vemos que las coaliciones se fundamentan en la unidad, por lo cual cuando se afecta un aliado se esta afectando a todos los miembros de la misma. Ese es el principio básico de la OTAN. Venezuela, Ecuador y las FARC-EP coinciden políticamente en la idea bolivariana de integración Latinoamericana y en su abierta posición Anti-imperialista, es decir, de rechazo a la política exterior Norteamericana.

Lo que fue un gran éxito militar se esta convirtiendo en una derrota política y diplomática para el Estado colombiano. Los hechos posteriores a la muerte de Raúl Reyes, dejan en claro que las FARC-EP cuentan con el respaldo de poderosos aliados en la región.
Luis Fernando Trejos Rosero

CONSIDERACIONES SOBRE LA MARCHA DEL 4 DE FEBERO EN COLOMBIA

Muchos han sido los mensajes que he podido leer sobre la gran marcha contra las FARC, que se esta organizando en Colombia y otros países. Lo mas sorprendente es que quienes han enviado estos mensajes son en su mayoría profesionales y estudiantes de post grado, sorprende por el hecho de que no han sido capaces de realizar un ejercicio critico mínimo, sino que se han prestado voluntaria e involuntariamente a promover la guerra, la violencia y el totalitarismo en Colombia.

¿Son las FARC el único actor armado generador de violencia en Colombia? ¿El fin de las FARC, es el fin de la violencia en Colombia? ¿Por qué nacieron las FARC? Estas y otras preguntas deberían responderse los que promueven ciegamente la marcha del 4 de febrero, y les aclaro que por el hecho de estar en desacuerdo con la misma, no soy guerrillero ni terrorista y tampoco apoyo o simpatizo con las FARC. Solo soy un colombiano que ejerce su derecho a la crítica. Es curioso que en la marcha no se pida el fin del paramilitarismo, ni del terrorismo de Estado, o que se sepa de una vez por todas hacia donde va el proceso de “paz” con los paramilitares.

Me parece que actos como la marcha del 4 de febrero solo contribuyen a exacerbar la polarizaciòn que se vive en Colombia (uribistas-terroristas), al decir NO MÁS FARC, se esta diciendo si más ejercito, si más guerra, no al dialogo y por ende se promueve y legitima la Seguridad Democrática (dirigida solo a los terroristas de izquierda) único pilar sobre el que se sostiene el actual gobierno. Esperemos que al igual que el Polo Democrático Alternativo, sean más los colombianos y colombianas que marchen por la paz con justicia social, que marchen por el fin de todo tipo de terrorismo y por el fin de las causas sociales, políticas y económicas que han posibilitado que el Conflicto armado interno se mantenga y perpetúe en el tiempo.
Luis Fernando Trejos Rosero

El viejo remedio

YO SÉ QUE QUIEREN QUE NOS ALEGREmos con la muerte de Pablo Escobar. Yo sé que quieren que nos alegremos con la muerte del Mono Jojoy. Yo sé que quieren que nos alegremos con la muerte de Marulanda. Y que nos alegremos con la muerte de Desquite, de Sangrenegra, de Efraín González.Yo no me alegro. No me alegra la muerte de nadie. Pienso que todos esos monstruos no fueron más que víctimas de una sociedad injusta hasta los tuétanos, una sociedad que fabrica monstruos a ritmo industrial, y lo digo públicamente, que la verdadera causante de todos estos monstruos es la vieja dirigencia colombiana, que ha sostenido por siglos un modelo de sociedad clasista, racista, excluyente, donde la ley “es para los de ruana”, y donde todavía hoy la cuna sigue decidiendo si alguien será sicario o presidente.Tanto talento empresarial de ese señor Escobar, convertido en uno de los hombres más ricos del mundo, y dedicado a gastar su fortuna en vengarse de todos, en hacerles imposible la vida a los demás, en desafiar al Estado, en matar policías como en cualquier película norteamericana, en hacer volar aviones en el aire: tanta abyección no se puede explicar con una mera teoría del mal: no en cualquier parte un malvado se convierte en semejante monstruo.Y tanto talento militar como el de ese señor Marulanda, que le dio guerra a este país durante décadas y se murió en su cama de muerte natural, o a lo sumo de desengaño, ante la imposibilidad de lograr algo con su inútil violencia, pero que se dio el lujo triste de mantener a un país en jaque medio siglo, y de obligar al Estado a gastarse en bombas y en esfuerzos lo que no se quiso gastar en darles a unos campesinos unos puentes que pedían y unas carreteras.
Yo sé que quieren hacernos creer que esos monstruos son los únicos causantes del sufrimiento de esta nación durante medio siglo, pero yo me atrevo a decir que no es así. Esos monstruos son hijos de una manera de entender a Colombia, de una manera de administrarla, de una manera de gobernarla, y millones de colombianos lo saben. Por eso Colombia no encontró la paz con el exterminio de los bandoleros de los años cincuenta. Por eso no encontró la paz con la guerra incesante contra los guerrilleros de los años sesenta. Por eso no encontró la paz tras la desmovilización del M-19. Por eso no conseguimos la paz, como nos prometían, cuando Ledher fue capturado y extraditado, y cuando Rodríguez Gacha fue abatido en los platanales del Caribe y Pablo Escobar tiroteado en los tejados de Medellín, ni cuando murieron Santacruz y Urdinola y Fulano y Zutano y todo el cartel X y todo el cartel Y, y tampoco se hizo la paz cuando murió Carlos Castaño sobre los miles de huesos de sus víctimas, ni cuando extraditaron a Mancuso y a Don Berna y a Jorge 40, y a todos los otros.Porque esos monstruos son como frutos que brotan y caen del árbol muy bien abonado de la injusticia colombiana. Y por eso, aunque quieren hacernos creer que serán estas y otras mil muertes las que le traerán la felicidad a Colombia, los desórdenes nacidos de una dirigencia irresponsable y apátrida, yo me atrevo a pensar que no será una eterna lluvia de las balas matando colombianos degradados, sino un poco de justicia y un poco de generosidad , lo que podrá por fin traerle paz y esperanza a esa mitad de la población hundida en la pobreza, que es el surco de donde brotan todos los guerrilleros y todos los paramilitares y todos los delincuentes que en Colombia han sido, y todos los niños sicarios que se enfrentan con otros niños en los azarosos laberintos de las lomas de Medellín, y que vagan al acecho en los arrabales de Cali y de Pereira y de Bogotá.Claro que las Farc matan y secuestran, trafican y extorsionan, profanan y masacran día a día, y claro que el Estado tiene que combatirlas, y es normal que se den de baja a los asesinos y a los monstruos. Pero que no nos llamen al júbilo, que no nos pidan que nos alegremos sin fin por cada colombiano extraviado y pervertido que cae día tras día en la eterna cacería de los monstruos, ni que creamos que esa vieja y reiterada solución es para Colombia la solución verdadera.
Porque si seguimos bajo este modelo mental, no alcanzarán los árboles que quedan para hacer los ataúdes de todos los delincuentes que todavía faltan por nacer.Más bien, qué dolor que esta dirigencia no haya creado las condiciones para que los colombianos no tengan que despeñarse en el delito y en el crimen para sobrevivir. Qué dolor que Colombia no sea capaz de asegurarle a cada colombiano un lugar en el orden de la civilización, en la escuela, en el trabajo, en la seguridad social, en la cultura, en la sana emulación de las ceremonias sociales, en el orgullo de una tradición y de una memoria. Yo, personalmente, estoy cansado de sentir que nuestro deber principal es el odio y nuestra fiesta el exterminio. Construyan una civilización. Denle a cada quien un mínimo de dignidad y de respeto. Hagan que cada colombiano se sienta orgulloso de ser quien es, y no esté cargado de frustración y de resentimiento. Y ya verán si Colombia es tan mala como quieren hacernos creer los que no ven en la violencia del Estado un recurso extremo y doloroso para salvar el orden social, sino el único instrumento, década tras década, y el único remedio posible para los viejos males de la nación.

William Ospina

PRESENTE Y FUTURO DE LAS FARC-EP